No Coche, No Problema
Cómo es que la elección de un hombre, de vivir sin auto lo ha llevado a una vida donde se puede estar mas en contacto con sus vecinos, con su comunidad y consigo mismo.
Un espacio para sacar a la luz todo aquello que impide la accesabilidad universal a los discapacitados, ancianos y incapacitados temporales. Para denunciar las banquetas rotas o con estorbos sobre ellas o con defectos de construccion; para señalar aquellos edificios que no proveen las facilidades de acceso, y para señalar a los arquitectos que en su egoismo y afan de distinguirse, estropean la libre circulacion por las banquetas alteradas frente a sus edificios.
No Coche, No Problema
Cómo es que la elección de un hombre, de vivir sin auto lo ha llevado a una vida donde se puede estar mas en contacto con sus vecinos, con su comunidad y consigo mismo.
Definida como la totalidad de Gases de Efecto Invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto, la huella de carbono determina así, una relación directa con la movilidad, pues alguien que usa un coche para moverse emitirá más dióxido de carbono (CO2), como producto de sus actividades diarias, que quien usa, por ejemplo, una bicicleta para el mismo fin.
Sin embargo, la “huella de carbono” no sólo hace referencia a las emisiones de CO2, producidas a raíz de las cosas que se hacen a diario, pues también tiene que ver con el ciclo de la producción de los objetos que se consumen.
De esta manera, explica Sandra Guzmán, coordinadora de aire y energía del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), que “desde que se adquiere una materia prima para elaborar un determinado producto, se empieza a contabilizar la huella de carbono, después el carbono que se empleó para transportarlo, etcétera”.
“Una vez que el ciclo, en términos de producción está hecho, se empieza a contabilizar la vida útil del producto”, agrega la experta.
Es así, como la huella de carbono de un auto es producto de la sumatoria de las emisiones producidas para su fabricación, el CO2 emitido para su traslado de las plantas armadoras a las concesionarias, el uso por parte de los consumidores y finalmente cuando deja de ser útil y se convierte en chatarra.
Por la razón anterior, entre otras, es que México tiene una huella de carbono muy grande, ya que como explica la entrevistada, la demanda de productos derivados de combustibles fósiles, en comparación con los países que utilizan energías renovables, es alta.
Bajo las consideraciones anteriores, en el caso de la Ciudad de México, iniciativas como la Supervía Poniente o el segundo piso de Periférico Norte contribuyen a incentivar el uso del automóvil y por lo tanto el aumento de la huella de carbono. Expertos en la materia, como Andrés Lajous, argumenta que a través de estos proyectos el gobierno local además de no mejorar el transporte público, apuesta a emporar la movilidad de la urbe al darle más espacios a los coches.
Sumado a ello, Guzmán subraya que también hay un problema con la calidad de los combustibles que se usan en México, pues el diesel, por ejemplo, que se sigue requiriendo en grandes cantidades para los camiones, tiene un contenido elevado de azufre.
Dentro de las posibles soluciones a esta problemática, la entrevistada propone “transitar del uso de combustibles fósiles al uso de productos que tengan menor demanda de carbono como la bicicleta, que aunque como producto, también tiene una huella de carbono, ésta se ve mermada con el uso de dicho vehículo, porque no le tienes que echar gasolina. Es necesario transformar tu vida para compensar las emisiones que se producen por la utilización de ciertos productos: si alguien tiene que hacer un viaje en avión, lo más adecuado sería que cuando regrese a la ciudad tratara de no usar su coche y moverse en bici o transporte público, pues de esta manera se equilibra la huella de carbono que produjo por su viaje en la aeronave”.
La huella de carbono se mide en kilogramos de CO2 y de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, el promedio que un ciudadano de cualquier país debería de tener en su huella de carbono es de 2 toneladas anuales. En México el promedio por habitante es de 4 toneladas por año.
“La huella de carbono permite valorizar y ponerle peso a nuestras actividades. Necesitamos formas más eficientes de vida. Si no lo hacemos ahora será muy tarde regresar a aquel momento en el que se pudo haber evitado ese desastre”, agrega la representante del Cemda.
Tags: Calentamiento Global, CEMDA, DF, emisiones contaminantes, gases de efecto invernadero, huella de carbono, movilidad sustentable, Transporte sustentable
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¿Tu sabes que es la "Huella de Carbono" y como se integra?
Cada dia se construyen edificios mas altos en el mundo, siguiendo generalmente una logica de aprovechamiento del suelo cada dia mas caro, pero en otros casos la logica es de relaciones publicas del pais al ingresar a la selecta lista de los edificios mas altos del mundo, aunque no les dure mucho tiempo el privilegio.
Para estas circunstancias el mas importante medio de transporte no es el auto, el metro o el BRT, es el elevador.
Y aqui en nuestra ciudad de Mexico y varias otras ciudades del pais que replican sin cuestionamiento lo que se hace en la capital se invierte en privilegiar la automovilidad construyendo autopistas urbanas, supervias, pasos a desnivel elevados, puentes atirantados, pasos subterraneos, o tipo 'embudo' como en Interlomas, todos esos recursos para beneficio de quien se mueve en automovil.
Los 50 años de experiencias positivas en Copenhagen, no significan nada para -Ebrard, Aboitiz, Quintero-, totalmente impermeables a los nuevos conocimientos producto de los errores de los años 50/60's, da la impresion que sus cabezas les fueron rellenadas con concreto hidraulico, solo asi se explica sus obtusas decisiones en contra de la poblacion y el bienestar de la mayoria
(An error has been corrected in this column, which was first published Feb. 4.)
Attention cyclists: City hall is about to knock you off your exalted perch at the top of the transportation pecking order. Make way for pedestrians.
Right now cyclists are the only folks commuting on our streets who have a formal city advisory committee. Car drivers, bus riders and pedestrians have nothing near the access to power of this privileged class.
That is about to change. We get this from no lesser sources than city manager Penny Ballem and the city’s new chief engineer, Peter Judd.
This week Ballem predicted “there will be a pedestrian advisory committee coming out of the new transportation plan.” She also says that will happen before the November election.
It’s about time when you consider daily pedestrian trips in Vancouver number 318,000. Cycle trips are a fifth, at 60,000.
And Judd admitted this week that even though for the past decade or more pedestrians have been cited as the most preferred folks in the city’s transportation universe, “there has been a gap” in making that a reality.
In the midst of a detailed report on capital projects at council Tuesday, Judd promised a “pedestrian safety plan.” Even though there have been programs in co-operation with ICBC and the police dealing with pedestrian safety, Judd says this will be the first comprehensive plan.
But there is more. In the last few weeks there has been major restructuring in the engineering department to begin a process that will put the concerns of pedestrians front and centre.
The re-jig has created a division within engineering called “Active Transportation.” It includes all human-powered methods of moving. Actually, rather than have a pedestrian advisory committee, don’t be surprised if they are blended with the cyclists into an active transportation advisory committee.
Two things triggered this. There was a council motion in November to improve safety and accessibility for pedestrians, which came from Mayor Gregor Robertson after he took a look at pedestrian traffic injuries and fatalities. (See Mike Howell’s Courier cover story Jan. 14 for those statistics.)
But that motion came at a time when there was a generational change taking place in the engineering department. Long-serving head Tom Timm left and Peter Judd was promoted.
While you could argue that the priorities of the engineering department haven’t changed since the Transportation Plan was passed by council in 1997, Judd has clearly changed what is being emphasized and it dovetails neatly with where this council wants to go.
Just ask the city’s director of transportation Jerry Dobrovolny.
He’ll tell you, “Peter is surfing on that wave. He is energizing it, that’s for sure.” Putting some muscle into solutions for pedestrians is one significant result.
Interestingly, this shift coincides with a visit to our city by one of the international rock stars of the planning world—Danish architect and urban planner Jan Gehl. New York City Mayor Michael Bloomberg has this guy on speed dial. Gehl is the guy who advised Bloomberg on shutting cars out of Time Square and adding all those bike paths to New York’s congested streets.
Gehl wowed a Vancouver Playhouse crowd of mostly architects and their students last week. Then he went on to spend time with city staff and politicians in Vancouver and Surrey.
If he makes one point, it is this: Ever since the car began to dominate public space after the Second World War, architects and planners have forgotten they should be building to human scale. Restoring that practice, in part by taking space back from cars, he says is the key to creating healthier, livelier and more sustainable cities.
But at this point he says: “Every city I know of has a department of traffic planners. No city in the world has a department for pedestrians.”
Vancouver may be the first city to change that.
© Copyright (c) Vancouver Courier
Siendo que todos somos peatones en un momento del dia y que de todos los viajes diarios, la mayoria son peatonales o integran una porcion peatonal, debe hacerse una reorganozacion en la administracion publica para que exista un Departamento o Subsecretaria para los Peatones, que se encargue de ofrecer las mejores condiciones a esta modalidad del transporte.